¿Qué diferencias hay entre Enisa y un préstamo bancario?

21 mayo 2020
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Enisa, la Empresa Nacional de Innovación, es una entidad pública que tiene como objetivo principal impulsar proyectos empresariales innovadores con una ventaja competitiva a través de créditos y actividades relacionadas con el capital riesgo.

Enisa fomenta la cultura del emprendimiento innovador, una cultura basada en la transformación de modelos y mercados, en la innovación productiva y en la aportación de nuevos valores añadidos.

Enisa, la Empresa Nacional de Innovación, es un ejemplo de entidad que ofrece financiación en formato de préstamo participativo.

 

Los requisitos de acceso al préstamo participativo son menos restrictivos que los de un préstamo bancario tradicional. En este sentido, promocionan e impulsan la creación de proyectos empresariales viables con expectativas de crecimiento y de consolidación.

 

Características de un préstamo participativo:

 

– Los préstamos participativos requieren una ampliación de capital de la empresa con la misma cantidad que se amortiza. Por eso se dice que es un mecanismo de coinversión.

 

– Los préstamos participativos son considerados patrimonio neto de la empresa.

 

– Poseen períodos de carencia (durante esta etapa las cuotas únicamente incluyen el pago de intereses) y de amortización (en los que hay que devolver la totalidad del préstamo), más amplios que los que ofrecen los préstamos bancarios tradicionales.

 

– No exigen garantías adicionales a la que aporta el plan de negocio. Por lo que, si la empresa no evoluciona bien y se ve obligada a cerrar, el importe del préstamo no recaerá sobre los emprendedores, sino que la deuda solo es reclamable a la empresa.

 

 – El préstamo participativo tiene un interés flexible. Generalmente dividido en dos tipos de interés: el primero es el interés vinculado a la marcha de la empresa. Se trata de un interés variable que cambia según los principios de evaluación, regularmente estipulado con unos mínimos y unos máximos. Y el segundo tipo de interés fijo, se acuerdan en el momento de oficializar el contrato.

 

Para conceder uno de estos préstamos primero se estudiará la viabilidad de la empresa y del modelo de negocio, para conocer si es seguro invertir o no en la empresa.

 

Para poder solicitar un ENISA, la empresa debe ser una pyme, pequeña y mediana empresa, o startup domiciliada en España con un proyecto o una idea innovadora y en busca de financiación.

 

Préstamo bancario:

 

El préstamo bancario es una operación que permite a una persona física o jurídica financiar un proyecto, adquirir un bien o un servicio, entre otros, gracias a la cantidad de dinero que ofrece la entidad bancaria para ello. A cambio, la persona deberá devolver bajo unas premisas acordadas, el dinero correspondiente.

 

En cuanto el préstamo bancario debemos tener en cuenta:

 

– Plazo de devolución o amortización: se refiere al tiempo que transcurre desde que nos prestan el dinero. 

 

– Tipo de interés de un préstamo: es el precio que se pagará por recibir el dinero durante el tiempo que dure la operación. El total se indica en porcentaje. 

 

– Garantías y/o avales: La entidad financiera puede pedir garantías y/o avales para asegurarse de la devolución del crédito.

 

¿En conclusión, qué diferencias tiene Enisa frente a un préstamo bancario?

Los préstamos participativos no requieren garantías por parte de los emprendedores.

Son préstamos participativos, lo cual implica que están subordinados con respecto a otros acreedores comunes, por lo que la ley permite considerarlos dentro del patrimonio neto de las compañías, incidiendo positivamente en términos de solidez financiera de las startups.

El tipo de interés se compone de una parte fija y otra variable, que se determina en función de la rentabilidad de la empresa.  Esto para las startups es muy interesante porque durante las primeras fases de vida suelen arrojar pérdidas, lo que hace que solo paguen la parte del interés fijo. En cambio en los préstamos bancarios siempre se deberá pagar el lo mismo sin tener en cuenta la evolución de la empresa.

Los préstamos participativos son de largo plazo, pudiendo llegar a los 7 años incluso en la línea más básica orientada a startups con muy poco recorrido. Esto es como mínimo 2 años más de lo que cualquier banco suele otorgar a startups mucho más avanzadas.

 

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